Según lo menciona Hernández
(2020) la victimización primaria se refiere al primer impacto directo que una
persona experimenta como víctima de un crimen o de una acción dañina. Es el evento
inicial que causa daño o sufrimiento a la persona, ya sea físico, psicológico o
emocional, esto debido a la comisión de un delito o abuso.
Algunos ejemplos
comunes pueden ser:
· Robo, una persona que es
asaltada en la calle y se ve forzada a entregar sus pertenencias bajo amenaza
de violencia.
· Violencia doméstica, ya sea algún
tipo de maltrato físico o emocional por parte de su pareja o familia.
· Abuso sexual.
· Accidente de tránsito, puede
ser en un caso donde la persona es atropellada o la que se ve involucrada en un
accidente.
Después de la victimización
primaria, la persona puede experimentar una gran variedad de emociones y
reacciones, tales como miedo, confusión, tristeza, etc, esto dependerá de la
gravedad del delito, siendo que puede haber consecuencias físicas o daños psicológicos.
Es importante destacar
que la victimización primaria se diferencia de la victimización secundaria, que
es el daño adicional que la persona experimenta como resultado de la respuesta social
o institucional al crimen, por ejemplo, la persona que ha sido víctima de abuso
sexual es revictimizada al ser tratada con indiferencia o haciéndola sentir
culpable de lo sucedido, esto constituye la victimización secundaria.
Es por ello que comprender la victimización primaria es crucial, ya que puede proporcionar un apoyo adecuado en las primeras etapas después del delito, que puede mitigar el sufrimiento de la víctima y prevenir el daño psicológico a largo plazo. Esto incluye intervenciones inmediatas, como atención médica, apoyo psicológico y asistencia legal, para tratar las consecuencias de la victimización primaria.

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